Viajando en un feriado.

Miro por la ventana y una pregunta se deposita en mi frente: ¿Soy ansioso?

(Una risa se deposita en mis labios)

La respuesta cae de maduro a esta línea donde ya comencé a pensar el final de este cuento aunque aún no nace.
Si voy al baño a orinar tengo que hacer otra actividad al simultáneo por ejemplo lavarme los dientes.
Si me ducho me llevo el celular y escribo.
Las canciones más de una vez por día llegan a poco más de dos minutos de reproducción y la cambio.
Cuando me habla alguien en mi cabeza voy armando las posibles futuras respuestas así las expongo y refuto al mismo tiempo.
Cuando pinto una pared en vez de hacer dos o tres de las mismas a la vez, abarco una completa para ver un progreso inmediato.
Ayer hablando con una amiga sobre un futuro viaje a Mendoza, que haría en unos meses, me convenció de ir a visitarla al sur y saque al instante los pasajes.
Cuando no recibo respuesta de un Whatsapp “importante” a los dos o tres minutos hago una llamada.
Me aburro, y si que me aburro.
Cuando las conversaciones decaen o el clima de una reunión me pongo en el papel de entretenedor y salen mil cuentos para evitar el embole.
Si estoy con una persona muy tranquilo en una casa por más de media hora invento un juego, así también me pasa cuando camino. Desde la cantidad de rayas que puede tener una senda peatonal hasta jugar a que sos un personaje, me encanta mi Wasp concheto, es re top.
Hacer una torta es una nueva experiencia que me torturó, CUARENTA MINUTOS de cocción? Tuve que hacerme unos mates con bizcochos e ir a jugar a la play, siempre poniendo la alarma para no colgar.
También le hice un glacé, que en vez de hacerlo al final… Si, lo hice antes que la torta y me quedó bastante mal.
Los semáforos también son un tema aparte. Si tengo que ir desde Perón y Cerrito hasta Callao y Cordoba camino usando los colores del semáforo para marcar el camino y no esperar nunca un rojo. Jamás esperar un semáforo, caminando, en rojo.
En la cocina más o menos me ordené, ahora se que meter las verduras en su orden de preferencia en la cocción es importante, si metiste antes el ajo y esperas cocinar morrones y cebolla el ajo queda quemado. Sa be lo.
Ahora me toca el tren, transporte que me deja en jaque. Nada de lo que yo haga va a acelerar o a disminuir la velocidad entre que abre la puerta y la cierra en cada estación. Pero está bien, puedo tolerarlo.
Cuando ya llego al subte lo primero que hago es ver que no haya demora. Lo segundo es ver la cantidad de minutos que faltan, si son cuatro o más soy capaz de sacar un libro solo por esos breves segundos para no esperar mirando la nada.
Tiempos de ocio, capítulo aparte.
Comer chocolates, tomar mate, medialunas con café con leche, fumar varios cigarros, ver una serie completa si la empecé, comer dulces, comer salado, si juego una partida de algo hasta ganar o perder no me puedo bajar.

Ufff ya terminé de escribir y todavía no llego a destino.
Creo que me estoy poniendo un tanto ansioso, ¿y ahora qué hago?

 

Wasp.

 


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