Luna

Hace ya unas pocas horas llegue al cumpleaños de mi amigo y el alcohol en sangre sube de manera preocupante. Decido dejar el vodka y las limas a un lado para observar mi entorno.
Todos los invitados se mueven como una coreografía sincronizada mientras que mis piernas no saben como unirme sin sentir vergüenza , siempre fui un desastre dentro de ese ámbito de felicidad extraña que tanta apatía me genera. Mi cuerpo jamas pudo registrar como moverse y mi timidez por el baile terminaba aislándome o acrecentando mi énfasis por caer simpático. Toda una cagada.
Un par de bellas sonrisas decoran la casa, algunos bellos y blancos dientes me hacen de espejo pero no respondo a ninguna de aquellas sonrisas. Algo me aburre. Tal vez sea la edad promedio que me rodea, estoy un poco sobre la media del lugar.
En un abrir y cerrar de ojos el ambiente parece tambalear, mi mano derecha se apoya en una pared y decido ir al baño, lavar mi cara y renovarme.

Abro la puerta para ver a una rubia de ojos verdes, sonrisa degenerada y pelo lacio abalanzarse sobre mí.
Sus besos son caminos rocosos que transitan a fuerza de calentura y manos tibias sobre piel sudada.

Medio giro, ropa al suelo.

Calor, humedad.

Dos en uno.
La puerta es golpeada tantas veces que pierdo la cuenta, solo queremos llegar a nuestro fin. Ambas miradas entendían que nadie la iba a abrir.
Salimos con la frente en alta. Ninguno de los dos quiere simular nada.

Si, habíamos tenido sexo casual sin saber nuestros nombres y fue genial. No había nada de que avergonzarse. Gente careta.
Luna, un gusto. Cómo andas hermoso? Dijo la rubia infernal que acababa de llevarse mi pasión contra una puerta de un baño hogareño.
Sus dientes blancos y labios carnosos generan una excitación instantánea en mí que no pensaba reprimir.
El baño fue nuestro lecho 4 veces más esa misma noche, a la quinta vez los dos nos habíamos desprendido de cualquier pudor o incluso gesto humano.

Dos bestias llenas de placer y lujuria.

El lavamanos es el apoyo principal de presión contra su cintura el cual genera que se desprenda del suelo.

El agua brota con intensidad, pero nuestros cuerpos deshidratados secan los pies sin que lleguen a humedecerse.
Finalmente abrimos la puerta para encontrarnos con un cúmulo de gente que nos mira entre risas y enojo.

Destrozamos el baño, aunque no fue impedimento para que nuestros teléfonos se cruzaran y poder romper algún baño más.

 

Wasp.


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