La Piba del Subte – Capítulo XVIII

Mes de Noviembre – 2012

Estoy en un boliche sobre la calle Lavalle, un sótano oscuro de tecno.

Miro a mi alrededor, sólo veo personas que tapan sus problemas con substancias.
Algunos aspiran cocaína en el baño, sin ningún disimulo y en total armonía.
Otros pasan pastillas entre besos, me recuerda a la película esa de vampiros.
Esa Blade, en una escena el vampiro que mata vampiros entra a una fiesta gótica de vampiros adictos que se cortan las lenguas con gilletes y se pasan drogas.
Casi igual pero sin cortes de lengua ni vampiros.

Hace meses que las noches se fotocopian unas a otras, tal vez no sepa bien cómo van a comenzar pero sí como terminarán.

Uno del grupo se va a descomponer, seguro.
Algún otro va a sentirse paranoico, lo cual desemboca en irnos de donde estemos porque nos va a volver locos si no lo acompañamos, en fin cada esclavo cumple su rol de manera idónea.
Por algún misticismo extraño cada uno lo cumple, a veces cambia quién lo ejerce, pero siguen ahí, siempre, cayendo en espiral.
A veces me pregunto si todo este mundo ilusorio en el que vivo no es más que la letra chica de un pacto diabólico.
Un pacto que te da una vida de excesos y lujos, pero te consume internamente.
Todo tu entorno tiene un interés sobre tu persona, y vos en las demás, todos son necesarios.
Se dividen los grupos entre los que consumen, los que lo hacen y venden para solventar su adicción, los que venden y no consumen y los de arriba que vienen en autos importados blancos con muchas mujeres. Ésos son los que más asustan.
Algunas malas lenguas cuentan que uno de éstos tipos de poder tuvo un problema con un integrante de la barra de Boca y todo fue muy violento a la salida.
Todo pasa, nadie se queja, todos se necesitan.

A veces en alguno de éstos tantos eventos a los que voy freno un segundo mi mundo y me pregunto:

¿Quién soy?
¿Dónde están mis amigos de siempre?
¿Hace cuánto no duermo?
¿Almorcé ayer? ¿hoy? ¿comí esta semana?
¿Dónde mierda quedó el pibe moralista?
¿Te diste cuenta que sólo sos un eslabón más de un negocio oscuro?

Después aparece un amigo con un par de ácidos y todo se borra, el problema viene después.
Hay días en los que te despertás sintiéndote la peor escoria, basura, desleal del mundo.
Eso es el problema y les juro que te aísla de todos.
Es muy difícil levantarse de la cama, mirar a quienes te quieren, es todo muy difícil.

Ésta noche no llegó ese amigo lisérgico y decido irme.
Mi rol llegó a su fin y soy quien decide irse por sentirse con poco aire, ahogándose, sintiéndose muy apretado, pensando que me quieren atrapar, me quieren llevar.
Me voy, mejor me voy.

Llego a casa de uno de mis tantos amigos que no va a dormir, sino planear el siguiente paso.
Quiero descansar, miro el WhatsApp y voy a lista de bloqueados y ahí está el nombre que hace tanto esquivo.
A Lucila la bloquee hace un tiempo porque nos hacíamos mal.
Mi dedo índice se posa sobre su contacto, “desea desbloquear?” pregunta mi teléfono y le respondo que sí.

-Hola Lu.
-¿Qué querés?
-Te extraño.
-Vos me jodes.
-No.
-No boludo vos estás mal, yo también, no.
-Boluda no puedo dormir nunca y cuando lo hago ahí estas siempre en cada puto sueño.
-Ya se, yo también te extraño bebé.

El resto de la conversación es historia, todo queda en un nuevo encuentro.

Pasados unos días del desbloqueo virtual y sentimental, me encuentro sentado en un bar esperándola.
Salgo a fumar y a lo lejos la veo.
La puta madre, esta flaca tiene un poder terrorífico sobre mi .
Cada vez se pone más bella, sus ojos apenas maquillados y sus mejillas rosadas me tientan y la beso.
El abrazo fue especial, entendimos que nos necesitábamos, que ésto era una lucha de a dos.
Todos hablan sobre lo que nos pasó, todos juzgan o se meten.

Unos besos más para cachetear el tiempo perdido y le digo:

-Sólo nosotros sabemos lo que vivimos, que los demás se curtan.
-Si, que se curtan. Te amo.
-Yo también, dije y pensé que es un crimen alejarse de quien uno ama.

Pero también me quedó una duda, ¿cómo funcionará ésta nueva aventura cuando mis noches son de insomnio y mis días de poco sueño?

Solo el pasar del tiempo podrá saberlo  y esperar que el micro-porcentaje de suerte en la que creo esté por una vez de nuestro lado.

Wasp.


¿Querés estar al tanto de lo nuevo que subo al blog?
Encontrá todo acá: Memorias de un Pibe de Barrio

 

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